carlos romero 22 agosto, 2018 Comments off

Poniéndole el Pecho a la Vida: Pablo Restrepo

Pablo Restrepo Moreno (Medellín, Antioquia, 26 de mayo de 1960) es considerado como el mejor nadador colombiano de todos los tiempos. Especialista en estilo pecho, logró clasificarse a las finales olímpicas de Moscú en 1980 y Los Ángeles 1984. Ganó la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de San Juan, Puerto Rico, en 1979 y medallas de plata y bronce en Caracas, Venezuela, en 1983. Continúa siendo la figura más representativa de este deporte en el país.

Primeros Años.

Pablo Restrepo nació en Medellín. Es el sexto entre siete hermanos. Su padre, Adolfo Restrepo, trabajó toda su vida en la industria textil  mientras que su madre, Margarita Moreno, se dedicaba a las labores del hogar.

Su primer encuentro con la natación fue fortuito, como si el deporte  lo hubiese elegido a él y no al contrario.  En la casa de sus padres, en su natal Medellín, había una pequeña piscina. Fue amor a primera vista y un factor decisivo en su vida. El otro fueron sus hermanos: Sergio, Raúl y Álvaro. Los cuatro competían y jugaban todo el tiempo. Después vendrían las competencias: el campeonato intercolegial de 1969 donde conseguiría sus  primeras medallas con el Colegio San José. En los 25 metros espalda se adjudicó la medalla de oro; en los 25 metros, especialidad mariposa y pecho, logró el tercer lugar, con nueve años. Un buen augurio para los triunfos que vendrían después en su carrera. A partir de esos intercolegiados, Pablo Restrepo supo que la natación era lo suyo.

A los trece años su familia cambió de residencia. En el barrio Laurales, en 1972, tenía muy cerca la piscina olímpica de Medellín y podía ir a entrenar solo, por sus propios medios. Allí se formó y adquirió la constancia para entrenarse a diario. Aprendió que la disciplina es fundamental en la vida, aún más en un deporte puro como la natación, en el que la cabeza juega un papel fundamental: hace la diferencia entre la medalla de oro y plata.

Por ese entonces Pablo Restrepo coleccionaba los recortes de las notas de prensa que salían en los diarios nacionales sobre las hazañas de Mark Spitz en las Olimpiadas de Múnich 1972. Mientras el nadador estadounidense se convertía en múltiple campeón con siete medallas de oro, Pablo alimentaba su ilusión de llegar a unos olímpicos. Ese era su sueño, su motivación más grande, una cita con el destino que se concretaba con cada brazada que daba en la piscina olímpica de Medellín.

Trayectoria

Su primer torneo internacional fue el campeonato suramericano de Rio de Janeiro. Para Pablo Restrepo viajar lo significa todo. Él quería ir a esa ciudad, conocer sus playas, encontrarse con otra cultura, otros paisajes, modos de vida distintos, empaparse de una geografía inédita. Su emoción fue tal que olvidó su traje de baño en la casa, a más de 4542 kilómetros. Sin embargo, ese descuido no fue ningún problema. Pablo consiguió la medalla de bronce en los 100 metros pecho. En ese momento, su mente se programó para mejorar sus propios tiempos. La natación exige fortaleza mental, el aspecto psicológico es primordial, el que hace la diferencia. Rompió sus  marcas, y de paso los registros nacionales, y así se empezó a perfilar como la nueve promesa de este deporte en Colombia. Los atletas de primer nivel nacen con una forma de ser muy especial, con una actitud frente a la victoria. El deseo y el sufrimiento se conjugan para crear ganadores por excelencia.

La fortaleza de Pablo siempre ha sido su anhelo por competir; no se amedrenta ante los retos, se alimenta de ellos. Los entrenamientos son duros pero la satisfacción es más grande.

Experiencia en los Estados Unidos

En los setentas y ochentas no existía apoyo para la natación en Colombia. Un ejemplo claro es que Pablo Restrepo nunca ganó dinero mientras competía. Era imposible vivir del deporte. Los deportistas se retiraban muy jóvenes, las mujeres a los veinte años y los hombres a los veinticinco. Hoy en día se puede hablar de profesionales, tres o cuatro décadas atrás era irrisorio pensarlo.

Debido a su participación en el suramericano de Rio de Janeiro y a los récords que imponía en las piscinas a nivel nacional, a Pablo Restrepo le llegaron dos ofertas para estudiar en los Estados Unidos. La primera, en una universidad de Miami que él descartó de inmediato. Pablo quería algo diferente, un distanciamiento con el ambiente latino enraizado en esa ciudad. Por eso decidió estudiar en la Southern Illinois University, donde se viven las estaciones (invierno, otoño, verano, primavera) a plenitud, en un pueblo al norte de los Estados Unidos, distanciado y tranquilo.  Gracias a las recomendaciones del nadador colombiano Jorge Jaramillo y el ecuatoriano Jorge Delgado, cuarto en las olimpiadas del 72, pudo ingresar como becario.

Allí los entrenamientos se concentraban en la velocidad. Cada ejercicio tenía ese propósito. El cambió lo fortaleció. Los campeonatos universitarios, conocidos como NCAA, le brindaron la posibilidad de medirse con atletas de primer nivel, un aspecto fundamental si se quiere llegar a los Olímpicos. Ese era el objetivo de Pablo Restrepo,  seguir los pasos de Mark Spitz.

Los periódicos universitarios de la época, como el Daily Egiptian, registraron las hazañas de un deportista colombiano haciendo patria lejos de su tierra. En un artículo que data de 1983, el periodista George Pappas, destaca como Pablo ostentaba el mejor tiempo en los 200 metros a nivel suramericano.

El deseo no es suficiente, debe complementarse con trabajo duro. No importa cuántas veces la derrota toque la puerta, es necesario aprender a levantarse, las adversidades hacen más fuertes a los atletas, los engrandece. Pablo Restrepo es un ejemplo claro de ello.

Se hacía llamar Pablo Andrés Restrepo Wilkie Hencken en honor al nadador británico David Wilkie y el estadounidense John Hencken, ambos campeones olímpicos en el 76, en los 200 y 100 metros respectivamente. Los ídolos son muy importantes, son el ejemplo a seguir. Son los que alimentan los sueños, las figuras que encarnan nuestras fantasías y anhelos más profundos.

Otro de sus ídolos fue el japonés Nobutaka Taguchi, campeón olímpico en el 72 y un especialista en estilo pecho como Pablo Restrepo. El colombiano llegó a hacer mejores tiempos que los de Nobutaka. La natación es así, los estilos evolucionan, el entrenamiento evoluciona, el cuerpo humano trasciende y se desarrolla, no existen límites.

Único Nadador Colombiano en Alcanzar Dos Finales Olímpicas

Si usted le pregunta a Pablo Restrepo si se siente orgulloso de ser el único nadador colombiano en alcanzar dos finales olímpicas, seguramente le dirá que no ¿Por qué? Ya han pasado más de treinta años de semejante hazaña y nadie lo ha superado. Una muestra clara de la falta de apoyo que tiene este deporte en Colombia. El deporte de la natación es difícil y cuesta dinero. Hoy Coldeportes les paga a los deportistas por competir y viajar, antes no. Viajar es costoso, nutrirse y comer bien es costoso. Se necesitan nutricionistas, médicos, psicólogos, entrenadores. No es echarse la bendición y tirarse al agua esperando lo mejor.

Su aventura en Moscú fue tremenda. Los primeros Juegos socialistas de la historia. Pablo recuerda que en la gradería no habían niños, todos se encontraban entrenando, preparándose  para ser los próximos campeones. Un campeón olímpico, en natación, se empieza a entrenar desde los ocho o nueve años de edad.

En la única prueba eliminatoria de los 100 metros pecho en Moscú, Pablo Restrepo logró alcanzar el séptimo lugar con un tiempo de 1.05.38, lo que le dio el tiquete a la final Olímpica. Por primera vez en la historia, un nadador colombiano se metía entre los mejores del mundo.

Después de su paso por Moscú, Pablo Restrepo se preparó en Canadá, para los próximos Juegos Olímpicos en Los Ángeles. Allí, en sus propias palabras, no hizo más que nadar, comer y dormir. Tenía un objetivo claro en la cabeza, volverse a meter en la final y pelear por una medalla para bañarse de gloria.

En Los Ángeles 1984 fue el abanderado y único nadador de la delegación colombiana. Alcanzó la final Olímpica en los 200 metros pecho luego de ganar su serie con 2.19.77. En la competencia terminaría en el sexto lugar, rompiendo con su tiempo la marca suramericana anterior. Sin embargo, para la prensa triunfalista colombiana su presentación fue un fracaso.

Por eso, lo que hizo Pablo Restrepo en las Olimpiadas de Moscú y Los Ángeles es digno de admiración. Su obstinación lo convirtió en la figura más representativa de este deporte en Colombia.

Experiencia Compitiendo en Triatlón

Después de su experiencia con la natación, Pablo Restrepo incursionó en el triatlón, un deporte complejo y exigente. Para él fue una ventana al verde: lo cautivaron los viajes, conocer nuevas ciudades, las playas, la arena, el color. En triatlón se nada en aguas abiertas: en los mares, en los ríos. Un ambiente completamente diferente al de la natación olímpica donde se mira al fondo de la piscina y se cuentan baldosas.

Otro factor que lo atrajo del triatlón fueron las competencias, eran muchas y pudo recorrer toda Colombia participando en ellas, también lo hizo en el exterior. Los mundiales eran cada año. Su nivel no era el del ganador, él mismo lo acepta, Pablo fue un nadador que se ajustó al ciclismo y atletismo. El triatleta de hoy en día nace en los tres deportes, en los tres evoluciona al mismo tiempo. La desventaja era grande.

Pablo Restrepo Fuera del Deporte

Pablo Restrepo es un amante del deporte, de la perfección, de los movimientos coordinados del ser humano. Admira los deportistas de alto rendimiento porque ha sentido en carne propia el rigor de los entrenamientos.

Pablo estudió Ingeniería Mecánica y de Negocios en los Estados Unidos. En Colombia obtuvo un título como Ingeniero Civil y además tiene una maestría en Administración de la Universidad EAFIT. También es una persona de negocios. Es el fundador de las tiendas Ejercicio Inteligente en Colombia y de la Academia de Natación Pablo Restrepo en Medellín.

Gracias al deporte Pablo aprendió a levantarse después de las caídas más duras. Aprendió a evaluarse, a manejar la frustración, a pensar de forma positiva, a buscar la forma de mejorar todos los días, el trabajo duro queda y se potencializa.

Otra de sus aficiones es la aviación, es piloto privado. Tiene mucho que ver con su disciplina, por su anhelo constante por la perfección; no hay dos vuelos iguales, siempre hay demasiado por aprender. Siempre hay un reto más. Le encanta la ventanilla del avión, entender lo que pasa. sentir la potencia de la máquina.